El hidrolato de lavanda o espliego es uno de esos pequeños lujos naturales que, una vez descubre no quieres dejar de usar. Su aroma suave, sus propiedades calmantes y su versatilidad lo convierten en un imprescindible tanto en rutinas de cuidado personal como en el hogar.
La buena noticia es que puedes hacerlos tu mismo en casa, sin necesidad de equipos complicados. En este artículo te explicamos paso a paso como prepararlo, para que sirve y como conservarlos correctamente.
Qué es el hidrolato de lavanda.
Un hidrolato es un agua aromatizada que se obtiene mediante un proceso de destilación por corriente de vapor de una planta. Un hidrolato contiene una pequeña parte de moléculas aromáticas y las propiedades hidrosolubles de la planta.
Esto permite que se pueda usar directamente en la piel sin riesgos, a diferencia de los aceites esenciales puros, y además tiene una vida útil más larga que una infusión y es un aroma 100% natural.
Materiales para hacer el hidrolato de lavanda.
No necesitas un alambique profesional, con utensilios básicos de cocina puedes conseguir un resultado bastante bueno.
- 100g de flores de lavanda o espliego
- 1 litro de agua destilada
- Una olla grande con tapa de vidrio
- Un recipiente resistente al calor (un bol de vidrio o acero inoxidable)
- Hielo
- Un frasco de vidrio oscuro para almacenar el hidrolato.

Cómo hacer el hidrolato de lavanda paso a paso.
- Preparación: coloca las flores de lavanda en el fondo de la olla y añade el agua destilada hasta cubrir ligeramente las flores.
- Recolector hidrolato: Coloca el bol resistente al calor en el centro de la olla, este servirá para recolectar el hidrolato, no debe tocar el fondo, si es posible por un soporte.
- Inversión de la tapa: tapa la olla con su tapa de vidrio, pero colócala al revés (cóncava hacia abajo), y que coincida con el bol que hemos puesto en el centro. Esto ayudará a que el vapor se condense y gotee en el recipiente central.
- Enfriamiento: coloque hielo en la parte superior de la tapa para acelerar la condensación.
- Calentamiento: pon la olla a fuego medio-bajo y deja que hierva suavemente. A medida que el vapor se eleve, chocará con la tapa y se condensara, y goteará en el bol.
- Recoge el hidrolato: después de unos 30-40minutos, apaga el fuego y deja que se enfríe un poco. Luego, vierte el hidrolato en un frasco de vidrio oscuro.
- Conservación: guárdalo en el refrigerador para prolongar su duración (hasta 6 meses.
Usos del hidrolato de lavanda.
Aquí es donde realmente brilla. Es un producto muy versátil.
- Cuidado de la piel.
- Tónico facial natural
- Calmante para piel irritada o con acné
- Refrescante después del sol
- Cuidado del cabello
- Espray para calmar el cuero cabelludo
- Aporta frescura y un aroma suave.
- Bienestar emocional.
- Pulverizado en la almohada para favorecer el descanso.
- Espray ambiental relajante.
- Uso doméstico.
- Ambientador natural
- Para refrescar ropa de cama o cortinas

Beneficios del hidrolato de lavanda.
- Calmante: ayuda a reducir irritaciones y rojeces de la piel.
- Relajante: perfecto para aliviar estrés y ansiedad, puedes rociarlo sobre la almohada antes de dormir
- Antiséptico y cicatrizante: puede usarse en heridas leves, picaduras o acné.
Cómo conservar el hidrolato correctamente.
Al ser un producto casero y no llevar conservantes, es importante cuidarlo bien:
- Guárdalo en un frasco de vidrio, mejor si es oscuro.
- Mantenlo en la nevera para alargar su vida útil.
- Evita la exposición directa al sol y al calor
- Usa envases limpios y esterilizados.
Si quieres que dure mas tiempo sin refrigerar, puedes agregar:
- Gotas de vitamina E.
- Extracto de semilla de pomelo.
- Alcohol de grado cosmético (5-10%) para estabilizarlo.

Cuánto dura el hidrolato casero.
Generalmente entre 1 y 3 meses. Si notas cambio de olor, color o turbidez, e incluso partículas flotantes, es mejor desecharlo y preparar una nueva tanda.
Evita meter los dedos dentro del frasco, utiliza mejor espray o gotero para aplicarlo y así no contaminarlo.
Un consejo final.
Si es la primera vez que lo hacer, prueba con cantidades pequeñas. Así puedes ajustar el proceso y asegurarte de que te gusta el resultado antes de hacer más.
Esta agua de lavanda casera no solo es útil, también es una forma bonita de reconectar con lo natural y reducir productos industriales en tu día a día.


