Durante siglos, si le hubieras preguntado a un comerciante de la antigüedad de donde venia la canela, no te habría dicho que venía de la corteza de un árbol en Sri Lanka, te habría contado una historia de monstruos y aves gigantes.
Hoy, en el Rincón de Ruca, nos sumergimos en el origen de una de nuestras especias favoritas: una corteza que engañó a historiadores perfumó funerales imperiales y cambio el destino de naciones enteras.

Los nidos de los “Pájaros de Canela”: La gran mentira de los mercaderes árabes.
Hace más de 2000 años, los comerciantes árabes que traían la canela a Occidente inventaron una mentira brillante, crearon historias aterradoras para evitar que los europeos buscaran la fuente del producto.
Según el historiador Heródoto, los mercaderes contaban que la canela se encontraba en los nidos de unas aves gigantescas, los Cinnamologus, construidos en lo alto de acantilados imposibles de escalar custodiados por serpientes aladas. Para conseguirla, decían que debían dejar trozos grandes de carne en el suelo; los pájaros los subían al nido y, por el peso, el nido caía al vacío, permitiendo a los hombres recoger las preciadas ramas de canela.
El objetivo de esta mentira era simple: justificar el precio exorbitante de la especia.
El Aroma de los Dioses: De Egipto a Roma
La canela no era solo un ingrediente de cocina; era un puente con lo divino y su símbolo de poder absoluto:
- En el Antiguo Egipto, formaba parte del a mezcla sagrada para el embalsamamiento. Se creía que su aroma ayudaba al alma en su viaje y sus propiedades antibacterianas ayudaban a conservar el cuerpo de los faraones.
- En la Biblia, se menciona como uno de los ingredientes principales del “aceite de la santa unción”.
- En la antigua Roma, el emperador Nerón en un arranque de culpa tras la muerte de su esposa Popea, ordenó quemar en su funeral el suministro de canela de todo un año de la ciudad de Roma. Era una forma de decir que ninguna cantidad de dinero era suficiente para su duelo.

La verdad detrás del aroma: La guerra por la corteza.
No fue hasta la Era de los Descubrimientos que se supo la verdad: La canela no venia de nidos de pájaro, sino que es la capa interna de la corteza del árbol de canelo. Al secarse se enrolla de forma natural creando las famosas ramas que todos conocemos.
Cuando los europeos finalmente descubrieron que la canela venía de la isla de Ceilán (actual Sri Lanka), la curiosidad de convirtió en ambición.
Los portugueses llegaron primero, pero fueron desplazados por los holandeses, quienes establecieron un monopolio brutal. Eran tan protectores de “su canela” que, si encontraban a alguien cultivando un árbol de forma privada o intentando exportar una semilla sin permiso, la pena era de muerte. Incluso llegaron a quemar montañas de canela cuando el precio bajaba demasiado, prefiriendo destruirla antes que permitir que fuera barata.
La búsqueda de esta corteza impulsó a navegantes portugueses y holandeses a navegar medio mundo, cambiando la economía global para siempre.
¿Sabías que existen dos tipos de canela?
Un dato histórico y técnico que pocos conocen es que no toda la canela es igual:
- Canela de Ceilán (Cinnamomum verun o zeylanicum): es más dulce, delicada y sus ramas tienen muchas capas finas, es conocida como “canela verdadera”.
- Canela Cassia (Cinnamomum cassia): originaria de Asia, es más robusta, picante y su corteza es mas gruesa y dura. Se suele usar para platos con mucho carácter.
¿Cómo disfrutarla hoy?
- En tu café mañanero: añade una pizca al café molido antes de filtrar
- En tus guisos: un trozo de rama de canela en un estofado o una pizca en la carne picada de unas empanadas, le da una profundidad que tus invitados no podrán descifrar.
- Como bienestar: Además de su sabor, es conocida por ayudar a regular los niveles de azúcar en sangre.

El tesoro que hoy vive en tu despensa.
Es increíble pesar que lo que hoy esparcimos con naturalidad sobre un café o un arroz con leche, fue una vez el motor de guerras y leyendas fantásticas. En Ruca, nos apasiona saber que cuando eliges nuestra canela, estás llevando a tu casa un pedacito de esta milenaria.


